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Sábado, 26 April 2014 12:25

Toi Et Moi, poesía sin piel

Escrito por Gisela Tovar
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El Lugar del Nopal

Sábado 26 de abril de 2014

        Los amantes se buscan frente al  espejo, los amantes descansan, el dilema de Liglia, los amantes consientes ¡Ay amor ya no me quieras tanto! Títulos todos de la obra erótica expuesta que mira hacia un escenario sugestivo, dos  copas de vino en mesas contiguas, la luz tenue que insinúa complicidad, dos sillas vacías que se dan la espalda, y dos cuerpos sin vacilar entran por nuestros ojos para hacer frente a nosotros TOI ET MOI, POESÍA SIN PIEL.

 

El dialogo erótico requiere una voz, una voz que incendie los sentidos, una voz aterciopelada, entonces, la imaginación cobra vida en Rocío Galván, quien durante las siguientes horas nos muestra un amor de piel sin tocarse, un vaivén de deseos para Tomás Perrín que padece frente a los espectadores el sueño de tocarla…compartiendo Altar de un solo pez (A-Cerca de las Mujeres Desnudas) su libro en posesión de todos los presentes.

Hay una segunda mujer en el escenario, en letras pero presente en la voz de Rocío, ella es  Carmen Saavedra, poetisa del erotismo quien  lo versa y lo besa desde un carteo añejo, experiencia amorosa poética que lo estremece. Tomás esta frente a las dos, presenciamos por lo tanto un juego de palabras, de planteamientos y respuestas intensas entre Él y Ellas; “Animal enfermo” y otros poemas de Saavedra cobran vida en la mujer de vestido negro cuyos tirantes se deslizan suavemente de sus hombros y que es acompañada esa noche por la sensualidad del saxofón tenor de Manuel Páez Armendáriz, que improvisa en armonía con el timbre de voz de los poetas, compartiendo sus emociones, ritmos y pasiones mientras Perrín padece: Sueño con lo que esconde tu vestido negro ¿Moriré si te veo desnuda? ¡No, moriré si no te veo desnuda nunca!

Las manos de José Pastor como artista plástico no se detienen, la pared retiene en el papel sus trazos, El santo varon y su costilla esperan a que amanezca y el resto de su obra en exhibición nació así. Somos testigos del artista en la intimidad de su creación, como en “el silencio y la nada”, su actual proceso artístico y productivo. Él dibuja mientras la voz de Ella dice: Me gustan los rostros y los besos, y el otro Él  responde: Quiero una mujer que se vista de nada para poder darle todo.

Las sillas ajenas al inicio a estas alturas están fusionadas; “Para quien está del otro lado” es el cierre de la velada, una invitación a no cargar lo que sobra, a ser más ligeros, a hablar de lo que no se dice, a sentir la desnudez convirtiéndonos en la yema de los dedos, a acariciarnos para saber quiénes somos…

   La pasión nos aguarda como túnel donde se almacenan las tensas cuerdas del corazón.

Gisela Tovar, Cronista del Lugar del Nopal.

Visto 1149 veces Modificado por última vez en Miércoles, 18 March 2015 12:49